Siento…

15 10 2009

abrazo


Siento que desperdicié tantas palabras, tantas frases bonitas, tantas creencias, tantos gestos de amor y emociones malgastadas en un muñeco espantapájaros, de paja, hueco, sin alma…

Siento que ninguno de esos mensajes eran para aquel destinatario vestido con distintos trajes y máscaras grandilocuentes, sino que pretendieron serlo, sin saber ni por qué…

Siento que hasta hoy no conocí realmente el sentido del amor, el sentido de amar, la magia de ser correspondido con raudales de felicidad y arrebatos de alegría y pasión, con un amor siempre constante, siempre presente, ajeno a los chantajes y pensamientos retorcidos de mentes enfermas y adictas…

Siento que todo aquello eran ensayos, pruebas, experiencias que me curtieron y me hicieron sufrir hasta desear desaparecer, dejé de creer en lo que realmente merece la pena, porque pensé que ya no existía…

Siento que las palabras, las miradas, el roce de la piel, un abrazo fortuito, una risa espontánea, adquieren una nueva dimensión hasta ahora desconocida para mí. Todo es a lo grande, todo es enorme, todo lo bueno inunda el día, el aire, mi cuerpo, mi pecho parece expandirse hacia los límites del infinito, él me invade, él me llena, él me completa, él es…

Siento que la vida tuvo que ser dura con mi corazón, pq de otra manera, hoy no sería justo gozar de tanta felicidad … demasiado para mí, pensaría, ¿no…?

Ahora sé que puede ser posible, porque al fin y al cabo, sí que me lo merezco. Sí.

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Marte y Venus, otra vez…

12 09 2009

Marte_VenusY ella dijo con resignación: “Marte y Venus nunca se van a comprender.

Ella le miraba con ternura y deseo. Él apartaba la vista, o se hacía el loco diciendo cualquier banalidad.

Él la molestaba con cosas ya evidentes desde hace tiempo, insistía. Ella no comprendía por qué se empeñaba en hacerla rabiar.

Ella sintió un vuelco cuando le vio aparecer sin esperarlo. Él la abrazó con fuerza,le dijo algo bonito al oído, y que ahora regresaba. Pero no regresó.

Él se entretuvo seduciéndola con su lenguaje corporal, le bailó, la rozó, la miró con aquella mirada. Ella sintió un torrente de deseo, que quedó en nada horas después.

Él le decía cada vez que la veía que era una reina, sin soltarla tras largos abrazos promesa de algo q estaba por llegar. Ella sentía el latir de su pecho, y su cuerpo fuerte y maduro que la envolvía.

Ella recordó aquellas palabras, “eres una reina”, mientras le veía desaparecer entre la multitud con una morena y una rubia, y otra más… Él se hacía dueño del lugar, y se deslizaba con la música hacia su pedestal de “todo controlado”.

Él se hacía el interesante y el desentendido, sin perder su sonrisa y dejarse caer de vez en cuando. Ella estaba rodeada de hombres que pedían turno, mientras no le perdía a él de vista, sin mirarle, claro.

Ella le invitó a quedarse esa noche, sin saber si era un paso atrás, o una manera muy caprichosa de complicar las cosas. Él alegó que trabajaba al día siguiente, tras una profunda respiración agachando la cabeza.

Él intentaba sacarle una sonrisa con palabras cómplices desenfadadas. Ella se preguntaba en silencio si volverían a dormir juntos, y si ésta vez sí le haría el amor.

Ella se preguntaba qué había hecho mal. Él no se preguntaba nada.





Romántica creencia…

25 05 2009

amantesbesoparis

 

 

 

(…)

Y me pregunto si el amor no es una ilusión que un buen día desaparece como un espejismo. Podría ser, porque todos mis anteriores amores se esfumaron sin dejar rastro, más bien, dejando sitio al siguiente que siempre era más fuerte que el anterior.

Me parece imposible que eso vuelva a ocurrir, no puede haber un amor más fuerte que el que yo siento por ti, porque sé que tú eres mi alma gemela, y eso es insuperable.

Tal vez esta vez me deje llevar y me hunda en la romántica creencia de que me muero sin ti, que te echo tanto de menos que me duele el corazón, q no puedo respirar, y que mi vida no tiene sentido sin ti, para qué entonces… Como un alma en pena, una muerta viviente, una persona más que se queda mirando cómo pasa la vida ante sus ojos… Sin ti, esto es lo más real que se me ocurre.

Y qué todo.

Tal vez esto es fruto de la depresión. O de la tristeza de estos días. O de las cervezas y mojito q me he tomado esta noche sin cenar. O de mi corazón, q se abre del todo y…  mira lo que le pasa…

“Pase lo que pase, 2006″





He robado tus canciones

16 05 2009

blueototh-sonySí. Te las he robado.

Con todo el descaro, con toda la desfachatez, y con toda la satisfacción de haber podido robarte algo.

Ahora paseo por la calle, auriculares puestos, y la música lo suficientemente alta como para disfrutarla y lo suficientemente baja como para oír si viene un vehículo a embestirme en esta ciudad de locos…

Y escucho tus canciones con una sonrisa.

Es más, incluso las canto.

No son las “tuyas tuyas”, tranquilo. Esas las borré, lo siento. Son todas aquellas que me hiciste descubrir, las que me pasaste de tu iPod al mío, las que me regalaste en un cd para “enseñarme”, las que cantábamos juntos en tu coche cuando paseábamos por Madrid y parecíamos una pareja ideal. Las que fueron banda sonora de nuestra historia de amor. ESAS.

Voy de mi casa al trabajo dando un paseo porque el trayecto de 40 minutos es bonito: tiendas, parques, puestecitos de tianguis, vendedores de zumos y licuados… a veces me compro uno, me quito un auricular para pedirlo, pago, y me vuelvo a marchar tarareando y con mi zumo en la mano, tan feliz.

Y las escucho, ¡muchas veces! Las canto, casi todos los días, porque siempre sale alguna en el modo aleatorio, y no me las salto.

Ese pequeño ritual matutino, y vespertino cuando regreso al final del día, me hace sentir viva, libre, feliz como siempre lo he sido cuando he sido yo. La música, siempre presente en mi vida, siempre con esa capacidad de influir en mi estado de ánimo.

Sí, las disfruto.

Supongo que siempre serán tuyas esas canciones…, o mira, tal vez no, puede que un día vuelvan a ser anónimas, sin más. El caso es que ahora me siento contenta también cantado tus canciones, y por eso ya no son tuyas.

¿Y sabes qué? Que ya nunca te las voy a devolver. Tómalo como un canje.

Aunque creo que tú saliste ganando de todas formas…





Querría saber…

15 05 2009

soledadQuerría saber si alguna vez te enamoraste de verdad, si pasó de la delgada línea de la pasión, el capricho, la obsesión, la locura transitoria… Si tu corazón se aceleraba sólo con su presencia, si la felicidad inundaba tu pecho cuando te acurrucabas en su regazo… 

Querría saber si sufriste de verdad cuando perdiste la esperanza, cuando escuchaste aquel “no”, cuando supiste que ya no había un mañana a su lado. Si te dolía el corazón, perdiste el apetito, tuviste pesadillas y sueños que sólo fueron sueños…

Querría saber si de verdad tus puertas están abiertas a recibir, al igual que a dar… si no hay barreras ante otro posible dolor… si esperas costumbre o mariposas en el estómago… si sabes lo que quieres, o ya lo tienes y no necesitas más… si alguien puede ser tan importante en tu vida como para que sea lo primero siempre… si eres capaz de hacérselo saber, de hacérselo sentir… si algún día alguien llenará tu corazón y tu alma como para compartir el resto de tus días… si el deseo fusionado con el amor te arrastrará a su piel sin remedio cada día, día con día, todos los días…

Querría saber qué es lo que más te gusta, qué te emociona, qué te convence, qué te encandila, qué significa decir “te adoro”… cuándo dirás “te amo”…

Querría saber de dónde vienes, a dónde acabarás por ir, por qué sigues aquí, hasta cuándo dejarás de quedarte, en qué momento oirás el “clic”, cuándo darás ese abrazo, si quieres decir esas palabras, por qué parece que no estás, qué sientes cuando miras con esos ojos, dónde están tus manos cuando otras las buscan, quién se va a ganar tu reino, dónde está la llave de tus secretos, si volverás a dar un primer beso…

Querría saber cómo hacer para no querer saberte tanto…





A veces…

1 05 2009

corazon+encerradoA veces me parece increíble haber sentido algo tan fuerte, profundo, intenso, apasionado… doloroso hasta creer morir.

Hoy no sé de dónde salió todo aquel sentimiento, que me llevó con todo el pack al fondo de un mar oscuro donde ya no llegaban los rayos del sol. Y ahí, aislada del mundo y de la realidad, me dejó con vida ni sé cuánto tiempo.

Ciega, porque no hay más ciego que el que no quiere ver… y ¿qué había que ver? ¿La locura disfrazada de amor verdadero? ¿El amor verdadero pretendiendo ser real en un traje de cuento de hadas? ¿La necesidad vital de una niña de no querer volver a sentir el abandono…?

Y qué lo que fuera… Fue una pesadilla, eso es lo que fue. Una pesadilla…

A veces me parece increíble haber sentido tanta felicidad por instantes, haberme sentido plena, y tan afortunada por tener lo que siempre había soñado… o lo que yo creía que tenía.

A veces me pregunto si habrá una manera sana de sentir todo aquello… y si lo volveré a sentir otra vez…

Tal vez aún no sé lo que es el amor.

Pensándolo bien, eso sería hasta una esperanza…





Londres

27 04 2009

Londres_-_Big_Ben     La puerta se abrió por fin tras un breve forcejeo, y dejó ver la habitación del primer hostal que se habían encontrado en el centro: olía a humedad y era extremadamente pequeña. Tenía una cama individual con una manta marrón, un lavamanos al lado de la cabecera, un armario empotrado, y una pequeña ventana que daba al muro del edificio de enfrente, por la que no entraba demasiada luz para ser las 7:30h de la tarde en pleno mes de mayo. Carlos vaciló por un instante antes de atreverse a pasar al interior. No era fácil, ya que al abrir la puerta te encontrabas de morros con los pies de la cama y una silla que estaba entre la puerta y la pared impedía abrir del todo, por lo que prácticamente tenías que saltar por encima del colchón para poder entrar. María hizo el mismo malabarismo, y los dos se encontraron en mitad del cuartucho mirando a su alrededor en actitud incómoda, sin saber muy bien qué hacer.

Hubo un silencio.

Desde fuera se oían las pisadas de los demás huéspedes, maletas rodando por el suelo, la madera de las viejas escaleras crujía al paso de los extranjeros y no extranjeros que entraban y salían del hostal.

Carlos miraba a María; no le quitaba ojo de encima mientras luchaba por no romper a llorar. Sus ojos claros se humedecían, no podía articular palabra, aunque tampoco sabía muy bien qué le quedaba por decir, y seguía sin soltar la bolsa de viaje, como si no quisiera aceptar que iba a quedarse allí él solo. Su respiración era fuerte y profunda, la angustia le devoraba por momentos, buscaba un argumento para cambiar la decisión que ella acababa de tomar, para pensarlo de nuevo, para quitarle esas ideas de la cabeza, pero no le dio tiempo a decir nada más. María dio por finalizada la visita guiada por el profundo Londres (lo que tardó del café de la esquina al hostal más próximo) y con un brusco aspaviento le dio la espalda mientras pronunciaba sus últimas palabras, las que sentenciaban la historia que les unió durante dos años.

- Bueno, Carlos, creo que ya no tenemos nada más que hablar. Me voy, es mejor así.

Con las mismas, volvió a saltar la cama, llegó hasta la puerta y la cerró tras de sí. Ni un beso, ni un abrazo, ni una palabra de consuelo, ni una mirada de compasión. No tuvo valor ni de mirarle a la cara. Sus pasos crujían ya por la escalera, llegó a la recepción, y atravesó la puerta de cristal haciendo sonar la campanita que colgaba del techo.

Carlos seguía ahí, en el mismo sitio, en el centro de la habitación de un hostal de mala muerte en el centro de Londres, mirando el cartelito de “no molestar” que aún se balanceaba en el picaporte, con la bolsa de fin de semana en la mano. Dobló las piernas y se dejó caer en el borde de la cama, que no quedaba muy lejos. Por fin dejó la bolsa con sus cuatro trapillos para el fin de semana a su pies, y se quedó mirando al suelo.

Qué panorama… la moqueta estaba sucia y rota, las paredes empapeladas tenían humedades por todas partes, y el lavamanos estaba lleno de pelos en el desagüe y de manchas de óxido por la caída constante de agua con un grifo que no cerraba bien.

Ya no había nadie.

Pensaba qué distinto era todo hacía unas horas, en Madrid…

 





Y volver…

17 04 2009

Y volver… y que aquellas puñaladas amargas dejen tan sólo el polvo de su rastro que acabaría por llevarse el viento… nuestros suspiros de emoción, el amor hecho sonido, vibraciones sin sentido que brotan de la nada… Así se volverá a oír el silencio donde nuestras almas se vuelvan a encontrar…

Y volver a instalarme en tu pecho desnudo, y ver tus manos agarrar un brazo que a su vez te rodea. Sentir que ni un huracán me arrebataría de tu lado. Mi respiración al ritmo de mis latidos. Mi corazón a la velocidad de la sangre que me da la vida, mis deseos atravesando el universo para irte a buscar…

Y volver a encontrar tu sonrisa al llegar a casa… y olvidar mis temores y sinsabores al cruzarnos miradas. Reír sin parar, sin necesitar ni un motivo, porque los tenemos todos. Estar contigo aunque no estés, ser tú, ser yo, y volver a ser UNO.

 

“Pase lo que pase, 2006″





LA VIDA…

17 04 2009

La vida pasa ante mí

delante de mis narices    

sin darme cuenta de nada    

sin saber lo que hice o no hice .

 

Me pregunto entre mil dudas

Cuándo fue si no el momento.

Me instalé en la noche oscura

Perdí la noción del tiempo.

 

Qué estúpida, qué torpe

no lo vi ¿Qué estaba haciendo?

Me sumía en la locura

Sin ver la luz que llevaba dentro.

 

No tengo más horas, para disfrutar de ti.

No tengo más tiempo para abrazarme a ti.

Mi vida contigo se puede consumir

En un eterno abrazo, yo en tu pecho, dime sí…

 

“Pase lo que pase, 2005″





Casi un año…

16 04 2009
En unos días se cumplirá un año de la salida de mi primer libro al mercado. Será el 23 de abril, el día del libro, la rosa, y Sant Jordi. Es increíble que ya haya pasado un año, y la cantidad de cosas que han sucedido en estos 12 meses…
Por aquellas fechas, yo ya había dejado de trabajar en la radio, y estaba en proceso de plantearme mi futuro más próximo. La decisión definitiva llegó en verano, y ya en agosto estaba instalada en México Distrito Federal, con una maleta lleeeenaaa de sueños y muchas ganas de ser feliz.
A veces las cosas no suceden como uno se las imagina, y eso no siempre quiere decir que lo que pase sea malo si no concuerda con lo que uno esperaba o deseaba. Simplemente son cambios de rumbos, puertas que se cierran para que se abran otras muy distintas, y que de pronto te plantan ante caminos repletos de cosas buenas…
Guardo un gran cariño a este último año, estos doce meses que se cumplen en unos días, que para mí incluyen el final y el principio de dos etapas.
La primera es ya el pasado, mi vida en España, mi entorno más cercano quedó lejos, a un montón de kilómetros de separación “física”.
La segunda etapa es en la que me encuentro ahora mismo, mi vida en México, mi nuevo trabajo, mis nuevos amigos, mi nueva casa a la que estoy a punto de mudarme…
Qué de cambios en tan poco tiempo, y qué distinto es todo a como lo había planeado hace 12 meses…
Reconozco que estoy super feliz, mi vida hoy no es lo que yo esperaba, pero sí, estoy feliz y mucho más de lo que me hubiera imaginado de haber sabido cómo iba a girar la ruleta y en qué dirección. Qué cosas, ¿no?
Tengo la sensación de haber vuelto a nacer, de empezar realmente de cero, de la nada estoy construyendo “algo”(como dicen en El Secreto), y a su vez es como si de alguna manera me hubiera recobrado a mí misma, como si hubiera “vuelto a casa”, he vuelto a mí…
Sea como sea, ¡me alegra darme la bienvenida a mí misma!
Gracias México por brindarme mi nuevo hogar…