
Siento que desperdicié tantas palabras, tantas frases bonitas, tantas creencias, tantos gestos de amor y emociones malgastadas en un muñeco espantapájaros, de paja, hueco, sin alma…
Siento que ninguno de esos mensajes eran para aquel destinatario vestido con distintos trajes y máscaras grandilocuentes, sino que pretendieron serlo, sin saber ni por qué…
Siento que hasta hoy no conocí realmente el sentido del amor, el sentido de amar, la magia de ser correspondido con raudales de felicidad y arrebatos de alegría y pasión, con un amor siempre constante, siempre presente, ajeno a los chantajes y pensamientos retorcidos de mentes enfermas y adictas…
Siento que todo aquello eran ensayos, pruebas, experiencias que me curtieron y me hicieron sufrir hasta desear desaparecer, dejé de creer en lo que realmente merece la pena, porque pensé que ya no existía…
Siento que las palabras, las miradas, el roce de la piel, un abrazo fortuito, una risa espontánea, adquieren una nueva dimensión hasta ahora desconocida para mí. Todo es a lo grande, todo es enorme, todo lo bueno inunda el día, el aire, mi cuerpo, mi pecho parece expandirse hacia los límites del infinito, él me invade, él me llena, él me completa, él es…
Siento que la vida tuvo que ser dura con mi corazón, pq de otra manera, hoy no sería justo gozar de tanta felicidad … demasiado para mí, pensaría, ¿no…?
Ahora sé que puede ser posible, porque al fin y al cabo, sí que me lo merezco. Sí.
Sí.
Y ella dijo con resignación: “Marte y Venus nunca se van a comprender.”
Ella le miraba con ternura y deseo. Él apartaba la vista, o se hacía el loco diciendo cualquier banalidad.
Él la molestaba con cosas ya evidentes desde hace tiempo, insistía. Ella no comprendía por qué se empeñaba en hacerla rabiar.
Ella sintió un vuelco cuando le vio aparecer sin esperarlo. Él la abrazó con fuerza,le dijo algo bonito al oído, y que ahora regresaba. Pero no regresó.
Él se entretuvo seduciéndola con su lenguaje corporal, le bailó, la rozó, la miró con aquella mirada. Ella sintió un torrente de deseo, que quedó en nada horas después.
Él le decía cada vez que la veía que era una reina, sin soltarla tras largos abrazos promesa de algo q estaba por llegar. Ella sentía el latir de su pecho, y su cuerpo fuerte y maduro que la envolvía.
Ella recordó aquellas palabras, “eres una reina”, mientras le veía desaparecer entre la multitud con una morena y una rubia, y otra más… Él se hacía dueño del lugar, y se deslizaba con la música hacia su pedestal de “todo controlado”.
Él se hacía el interesante y el desentendido, sin perder su sonrisa y dejarse caer de vez en cuando. Ella estaba rodeada de hombres que pedían turno, mientras no le perdía a él de vista, sin mirarle, claro.
Ella le invitó a quedarse esa noche, sin saber si era un paso atrás, o una manera muy caprichosa de complicar las cosas. Él alegó que trabajaba al día siguiente, tras una profunda respiración agachando la cabeza.
Él intentaba sacarle una sonrisa con palabras cómplices desenfadadas. Ella se preguntaba en silencio si volverían a dormir juntos, y si ésta vez sí le haría el amor.
Ella se preguntaba qué había hecho mal. Él no se preguntaba nada.

(…)
Y me pregunto si el amor no es una ilusión que un buen día desaparece como un espejismo. Podría ser, porque todos mis anteriores amores se esfumaron sin dejar rastro, más bien, dejando sitio al siguiente que siempre era más fuerte que el anterior.
Me parece imposible que eso vuelva a ocurrir, no puede haber un amor más fuerte que el que yo siento por ti, porque sé que tú eres mi alma gemela, y eso es insuperable.
Tal vez esta vez me deje llevar y me hunda en la romántica creencia de que me muero sin ti, que te echo tanto de menos que me duele el corazón, q no puedo respirar, y que mi vida no tiene sentido sin ti, para qué entonces… Como un alma en pena, una muerta viviente, una persona más que se queda mirando cómo pasa la vida ante sus ojos… Sin ti, esto es lo más real que se me ocurre.
…
Y qué todo.
Tal vez esto es fruto de la depresión. O de la tristeza de estos días. O de las cervezas y mojito q me he tomado esta noche sin cenar. O de mi corazón, q se abre del todo y… mira lo que le pasa…
“Pase lo que pase, 2006″
Querría saber si alguna vez te enamoraste de verdad, si pasó de la delgada línea de la pasión, el capricho, la obsesión, la locura transitoria… Si tu corazón se aceleraba sólo con su presencia, si la felicidad inundaba tu pecho cuando te acurrucabas en su regazo…
Querría saber si sufriste de verdad cuando perdiste la esperanza, cuando escuchaste aquel “no”, cuando supiste que ya no había un mañana a su lado. Si te dolía el corazón, perdiste el apetito, tuviste pesadillas y sueños que sólo fueron sueños…
Querría saber si de verdad tus puertas están abiertas a recibir, al igual que a dar… si no hay barreras ante otro posible dolor… si esperas costumbre o mariposas en el estómago… si sabes lo que quieres, o ya lo tienes y no necesitas más… si alguien puede ser tan importante en tu vida como para que sea lo primero siempre… si eres capaz de hacérselo saber, de hacérselo sentir… si algún día alguien llenará tu corazón y tu alma como para compartir el resto de tus días… si el deseo fusionado con el amor te arrastrará a su piel sin remedio cada día, día con día, todos los días…
Querría saber qué es lo que más te gusta, qué te emociona, qué te convence, qué te encandila, qué significa decir “te adoro”… cuándo dirás “te amo”…
Querría saber de dónde vienes, a dónde acabarás por ir, por qué sigues aquí, hasta cuándo dejarás de quedarte, en qué momento oirás el “clic”, cuándo darás ese abrazo, si quieres decir esas palabras, por qué parece que no estás, qué sientes cuando miras con esos ojos, dónde están tus manos cuando otras las buscan, quién se va a ganar tu reino, dónde está la llave de tus secretos, si volverás a dar un primer beso…
Querría saber cómo hacer para no querer saberte tanto…
A veces me parece increíble haber sentido algo tan fuerte, profundo, intenso, apasionado… doloroso hasta creer morir.
Hoy no sé de dónde salió todo aquel sentimiento, que me llevó con todo el pack al fondo de un mar oscuro donde ya no llegaban los rayos del sol. Y ahí, aislada del mundo y de la realidad, me dejó con vida ni sé cuánto tiempo.
Ciega, porque no hay más ciego que el que no quiere ver… y ¿qué había que ver? ¿La locura disfrazada de amor verdadero? ¿El amor verdadero pretendiendo ser real en un traje de cuento de hadas? ¿La necesidad vital de una niña de no querer volver a sentir el abandono…?
Y qué lo que fuera… Fue una pesadilla, eso es lo que fue. Una pesadilla…
A veces me parece increíble haber sentido tanta felicidad por instantes, haberme sentido plena, y tan afortunada por tener lo que siempre había soñado… o lo que yo creía que tenía.
A veces me pregunto si habrá una manera sana de sentir todo aquello… y si lo volveré a sentir otra vez…
Tal vez aún no sé lo que es el amor.
Pensándolo bien, eso sería hasta una esperanza…
Y volver… y que aquellas puñaladas amargas dejen tan sólo el polvo de su rastro que acabaría por llevarse el viento… nuestros suspiros de emoción, el amor hecho sonido, vibraciones sin sentido que brotan de la nada… Así se volverá a oír el silencio donde nuestras almas se vuelvan a encontrar…
Y volver a instalarme en tu pecho desnudo, y ver tus manos agarrar un brazo que a su vez te rodea. Sentir que ni un huracán me arrebataría de tu lado. Mi respiración al ritmo de mis latidos. Mi corazón a la velocidad de la sangre que me da la vida, mis deseos atravesando el universo para irte a buscar…
Y volver a encontrar tu sonrisa al llegar a casa… y olvidar mis temores y sinsabores al cruzarnos miradas. Reír sin parar, sin necesitar ni un motivo, porque los tenemos todos. Estar contigo aunque no estés, ser tú, ser yo, y volver a ser UNO.
“Pase lo que pase, 2006″
La vida pasa ante mí
delante de mis narices
sin darme cuenta de nada
sin saber lo que hice o no hice .
Me pregunto entre mil dudas
Cuándo fue si no el momento.
Me instalé en la noche oscura
Perdí la noción del tiempo.
Qué estúpida, qué torpe
no lo vi ¿Qué estaba haciendo?
Me sumía en la locura
Sin ver la luz que llevaba dentro.
No tengo más horas, para disfrutar de ti.
No tengo más tiempo para abrazarme a ti.
Mi vida contigo se puede consumir
En un eterno abrazo, yo en tu pecho, dime sí…
“Pase lo que pase, 2005″