
(…)
Y me pregunto si el amor no es una ilusión que un buen día desaparece como un espejismo. Podría ser, porque todos mis anteriores amores se esfumaron sin dejar rastro, más bien, dejando sitio al siguiente que siempre era más fuerte que el anterior.
Me parece imposible que eso vuelva a ocurrir, no puede haber un amor más fuerte que el que yo siento por ti, porque sé que tú eres mi alma gemela, y eso es insuperable.
Tal vez esta vez me deje llevar y me hunda en la romántica creencia de que me muero sin ti, que te echo tanto de menos que me duele el corazón, q no puedo respirar, y que mi vida no tiene sentido sin ti, para qué entonces… Como un alma en pena, una muerta viviente, una persona más que se queda mirando cómo pasa la vida ante sus ojos… Sin ti, esto es lo más real que se me ocurre.
…
Y qué todo.
Tal vez esto es fruto de la depresión. O de la tristeza de estos días. O de las cervezas y mojito q me he tomado esta noche sin cenar. O de mi corazón, q se abre del todo y… mira lo que le pasa…
“Pase lo que pase, 2006″
Sí. Te las he robado.
Con todo el descaro, con toda la desfachatez, y con toda la satisfacción de haber podido robarte algo.
Ahora paseo por la calle, auriculares puestos, y la música lo suficientemente alta como para disfrutarla y lo suficientemente baja como para oír si viene un vehículo a embestirme en esta ciudad de locos…
Y escucho tus canciones con una sonrisa.
Es más, incluso las canto.
No son las “tuyas tuyas”, tranquilo. Esas las borré, lo siento. Son todas aquellas que me hiciste descubrir, las que me pasaste de tu iPod al mío, las que me regalaste en un cd para “enseñarme”, las que cantábamos juntos en tu coche cuando paseábamos por Madrid y parecíamos una pareja ideal. Las que fueron banda sonora de nuestra historia de amor. ESAS.
Voy de mi casa al trabajo dando un paseo porque el trayecto de 40 minutos es bonito: tiendas, parques, puestecitos de tianguis, vendedores de zumos y licuados… a veces me compro uno, me quito un auricular para pedirlo, pago, y me vuelvo a marchar tarareando y con mi zumo en la mano, tan feliz.
Y las escucho, ¡muchas veces! Las canto, casi todos los días, porque siempre sale alguna en el modo aleatorio, y no me las salto.
Ese pequeño ritual matutino, y vespertino cuando regreso al final del día, me hace sentir viva, libre, feliz como siempre lo he sido cuando he sido yo. La música, siempre presente en mi vida, siempre con esa capacidad de influir en mi estado de ánimo.
Sí, las disfruto.
Supongo que siempre serán tuyas esas canciones…, o mira, tal vez no, puede que un día vuelvan a ser anónimas, sin más. El caso es que ahora me siento contenta también cantado tus canciones, y por eso ya no son tuyas.
¿Y sabes qué? Que ya nunca te las voy a devolver. Tómalo como un canje.
Aunque creo que tú saliste ganando de todas formas…
Y volver… y que aquellas puñaladas amargas dejen tan sólo el polvo de su rastro que acabaría por llevarse el viento… nuestros suspiros de emoción, el amor hecho sonido, vibraciones sin sentido que brotan de la nada… Así se volverá a oír el silencio donde nuestras almas se vuelvan a encontrar…
Y volver a instalarme en tu pecho desnudo, y ver tus manos agarrar un brazo que a su vez te rodea. Sentir que ni un huracán me arrebataría de tu lado. Mi respiración al ritmo de mis latidos. Mi corazón a la velocidad de la sangre que me da la vida, mis deseos atravesando el universo para irte a buscar…
Y volver a encontrar tu sonrisa al llegar a casa… y olvidar mis temores y sinsabores al cruzarnos miradas. Reír sin parar, sin necesitar ni un motivo, porque los tenemos todos. Estar contigo aunque no estés, ser tú, ser yo, y volver a ser UNO.
“Pase lo que pase, 2006″
La vida pasa ante mí
delante de mis narices
sin darme cuenta de nada
sin saber lo que hice o no hice .
Me pregunto entre mil dudas
Cuándo fue si no el momento.
Me instalé en la noche oscura
Perdí la noción del tiempo.
Qué estúpida, qué torpe
no lo vi ¿Qué estaba haciendo?
Me sumía en la locura
Sin ver la luz que llevaba dentro.
No tengo más horas, para disfrutar de ti.
No tengo más tiempo para abrazarme a ti.
Mi vida contigo se puede consumir
En un eterno abrazo, yo en tu pecho, dime sí…
“Pase lo que pase, 2005″