
Siento que desperdicié tantas palabras, tantas frases bonitas, tantas creencias, tantos gestos de amor y emociones malgastadas en un muñeco espantapájaros, de paja, hueco, sin alma…
Siento que ninguno de esos mensajes eran para aquel destinatario vestido con distintos trajes y máscaras grandilocuentes, sino que pretendieron serlo, sin saber ni por qué…
Siento que hasta hoy no conocí realmente el sentido del amor, el sentido de amar, la magia de ser correspondido con raudales de felicidad y arrebatos de alegría y pasión, con un amor siempre constante, siempre presente, ajeno a los chantajes y pensamientos retorcidos de mentes enfermas y adictas…
Siento que todo aquello eran ensayos, pruebas, experiencias que me curtieron y me hicieron sufrir hasta desear desaparecer, dejé de creer en lo que realmente merece la pena, porque pensé que ya no existía…
Siento que las palabras, las miradas, el roce de la piel, un abrazo fortuito, una risa espontánea, adquieren una nueva dimensión hasta ahora desconocida para mí. Todo es a lo grande, todo es enorme, todo lo bueno inunda el día, el aire, mi cuerpo, mi pecho parece expandirse hacia los límites del infinito, él me invade, él me llena, él me completa, él es…
Siento que la vida tuvo que ser dura con mi corazón, pq de otra manera, hoy no sería justo gozar de tanta felicidad … demasiado para mí, pensaría, ¿no…?
Ahora sé que puede ser posible, porque al fin y al cabo, sí que me lo merezco. Sí.
Sí.
Querría saber si alguna vez te enamoraste de verdad, si pasó de la delgada línea de la pasión, el capricho, la obsesión, la locura transitoria… Si tu corazón se aceleraba sólo con su presencia, si la felicidad inundaba tu pecho cuando te acurrucabas en su regazo…
Querría saber si sufriste de verdad cuando perdiste la esperanza, cuando escuchaste aquel “no”, cuando supiste que ya no había un mañana a su lado. Si te dolía el corazón, perdiste el apetito, tuviste pesadillas y sueños que sólo fueron sueños…
Querría saber si de verdad tus puertas están abiertas a recibir, al igual que a dar… si no hay barreras ante otro posible dolor… si esperas costumbre o mariposas en el estómago… si sabes lo que quieres, o ya lo tienes y no necesitas más… si alguien puede ser tan importante en tu vida como para que sea lo primero siempre… si eres capaz de hacérselo saber, de hacérselo sentir… si algún día alguien llenará tu corazón y tu alma como para compartir el resto de tus días… si el deseo fusionado con el amor te arrastrará a su piel sin remedio cada día, día con día, todos los días…
Querría saber qué es lo que más te gusta, qué te emociona, qué te convence, qué te encandila, qué significa decir “te adoro”… cuándo dirás “te amo”…
Querría saber de dónde vienes, a dónde acabarás por ir, por qué sigues aquí, hasta cuándo dejarás de quedarte, en qué momento oirás el “clic”, cuándo darás ese abrazo, si quieres decir esas palabras, por qué parece que no estás, qué sientes cuando miras con esos ojos, dónde están tus manos cuando otras las buscan, quién se va a ganar tu reino, dónde está la llave de tus secretos, si volverás a dar un primer beso…
Querría saber cómo hacer para no querer saberte tanto…
A veces me parece increíble haber sentido algo tan fuerte, profundo, intenso, apasionado… doloroso hasta creer morir.
Hoy no sé de dónde salió todo aquel sentimiento, que me llevó con todo el pack al fondo de un mar oscuro donde ya no llegaban los rayos del sol. Y ahí, aislada del mundo y de la realidad, me dejó con vida ni sé cuánto tiempo.
Ciega, porque no hay más ciego que el que no quiere ver… y ¿qué había que ver? ¿La locura disfrazada de amor verdadero? ¿El amor verdadero pretendiendo ser real en un traje de cuento de hadas? ¿La necesidad vital de una niña de no querer volver a sentir el abandono…?
Y qué lo que fuera… Fue una pesadilla, eso es lo que fue. Una pesadilla…
A veces me parece increíble haber sentido tanta felicidad por instantes, haberme sentido plena, y tan afortunada por tener lo que siempre había soñado… o lo que yo creía que tenía.
A veces me pregunto si habrá una manera sana de sentir todo aquello… y si lo volveré a sentir otra vez…
Tal vez aún no sé lo que es el amor.
Pensándolo bien, eso sería hasta una esperanza…